Me toco la cara
sin mirararme en el espejo me toco el rostro entero
las ojeras negras, mi bigote manchado por el cigarrillo.
La barba espesa llena de madrugas y razones políticas para ser
un barba libre, roja. Me toco la frente
y el pelo sobre la cara me acaricia la nariz
la boca. Si, mi boca es un parlante de diamante,
una fruta fresca a veces
como una frutilla, una granada. Estalla. Mi boca es la causante
de que me toque la cara. Tendido en la cama juego con la piel
el mentón se desprende y pregunta:
¿Por qué me toco la cara tan temprano
y no toco un peine, una gillette y me corto,
rasuro y censuro mi rostro tan bello?
Con mi mano toco esta cara de mi y me reconozco más
que frente al espejo del lobby. El del espejo no es mas que un actor
y es ése rostro una huella de agua que se agita y
se pierde en las circulares variaciones
pregunto entonces- ¿Donde están mis pestañas,mis pesadillas...?
La persiana se cierra de golpe y rueda mi rostro
como una naranja
que se saca la piel y estoy
tocando mi rostro desnudo
entretenido
juego con mi nariz, mi barba roja
y ese mechón de pelo que me toca los parpados
es lo mas cercano a la realidad,
es una mañana que nace.
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