sábado, 30 de noviembre de 2013

Amanecer.

Me toco la cara
sin mirararme en el espejo me toco el rostro entero
las ojeras negras, mi bigote manchado por el cigarrillo.
La barba espesa llena de madrugas y razones políticas para ser
un barba libre, roja. Me toco la frente
y el pelo sobre la cara me acaricia la nariz
la boca. Si, mi boca es un parlante de diamante,
una fruta fresca a veces
como una frutilla, una granada. Estalla. Mi boca es la causante
de que me toque la cara. Tendido en la cama juego con la piel
el mentón se desprende y pregunta:
¿Por qué me toco la cara tan temprano
y no toco un peine, una gillette y me corto,
rasuro y censuro mi rostro tan bello?
Con mi mano toco esta cara de mi y me reconozco más
que frente al espejo del lobby. El del espejo no es mas que un actor
y es ése rostro una huella de agua que se agita y
se pierde en las circulares variaciones
pregunto entonces- ¿Donde están mis pestañas,mis pesadillas...?
La persiana se cierra de golpe y rueda mi rostro
como una naranja
que se saca la piel y estoy
tocando mi rostro desnudo
entretenido
juego con mi nariz, mi barba roja
y ese mechón de pelo que me toca los parpados
es lo mas cercano a la realidad,
es una mañana que nace.

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