lunes, 15 de septiembre de 2014

Se va.

Se va, se va... se fue.
perdido entre los silencios y los breves pasos de la tarde
rondaba aun, hace un unos momentos, esa nostalgia.
Esa presencia itinerante de tu ausencia y la ausencia de todas esas cosas
que el tiempo acerca a mí, como ha sucedido infinitas veces.
Que me guste la literatura es una cuestión determinante y determinada.
Gracias tía Adriana. Gracias padres separados,
familia descompuesta, desestructurada y gracias al tiempo de morar espacios ajenos.
De ausencia esta hecha la necesidad de lograr superar la circunstancia
y la ansiedad propia del signo que me caracteriza no hace mas que dar cuerda
al reloj que marcara mis horas de vida haciéndola, claramente, mas estridente y presuntuosa.
Y se expande en metástasis metafísica,
sobre todas las cosas, extremadamente deliciosa.
Se va, se va... se fue.
Saludo con la zurda de siempre, la de todos mis hermanos
mis hijos y mis muertos.
Le dijo hasta nunca a cada momento que se escapa, a cada colectivo
y compartido recuadro en el cual me veo claramente distribuido
con las manos llenas de dedos
con piernas enroscadas a tus piernas
con los ojos viejos, con los ojos jovenes...
Gracias a esta pobreza me volví tan rico.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Desde abajo hacia el sol.

Me enamore de vos, me enfurecí de mi
confusión que clavo en el tallo del brote joven
la estaca ( pausa )
hasta acá
y ahora estoy escribiendo esto.
Me enamore, me aventure,
frene amor, no se por que frene...
si se, era el fruto dulce que habías soñado
era la fresca fruta madura que rodaba por la mesada
y por tu vida
y el reloj te marca las ultimas horas
todo siempre tiene fin
o se prolonga en ascensión mística
ascensión que baja por los ríos
y las trompas de los elefantes
me enamorare también de él, sera fruto de mi también?
Dejamos algo, siempre algo queda
por olvido o por amor.
Llevara mi pluma, acaso tendrá alas... sera pájaro?
Me enamore, eternamente, me enamore
y yo también baje y subí por las trompas de tus elefantes,
me moje en los ríos de tu vientre
                                              pero partí.
Y se que te embarazas de alguna forma,
extraña, como nuestro amor
tan único, tan imposible en este mundo de posibilidades.
Darás a luz, darás a Almendra
tus ojos siempre darán hacia la mañana
mullida de gatos que vuelan
de pájaros que escriben
de amores que se serán fresca fruta madura.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

No.

Amor lleno de rabia,
rabia llena de amor
amor que navegas por aguas
por fuegos
cielo malbec y la copa que gira loca
amor que gira y pega la vuelta,
siento la bofetada, fuerte
y que hago con todo esto en la mano
en el pecho,
no te quiero, no me quieras
amor, por favor
no.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Argenta, gamba.

           Cuarenta y tres minutos me quedan para dejarte tan solo como te encontré, tan impaciente, completamente lleno de dudas, o semi dudas algebraicas y laicas. Día incomunicado, rabioso día, son solo un par de horas mas, algo mas lleno de dudas que se va, viene. Eterno bamboleo, sostén... corpiño mullido de dudas y duras tetas, ricas tetas, rosas tetas sexys que me seducen y me distraen por cuarenta y tres minutos que me quedan para volverme cuerdo o loco un poco para ver al perro que duerme entre las vías. Tren que va o viene, perro que descansa, perro que rie de rabia, perro que muerde la carne roja, el cuero, el amor. Amor que odio. Da igual, los taxis giran, los suelas a galope van sobre las baldosas y arriba el cielo de papel. Cuarenta y tres minutos, cuarenta y tres razones que son palabras nada mas para que no me suba los pantalones, para que te haga el amor. Y de eso se trata, de tomarse cuarenta y tres minutos mas todos los días para hacer el amor, para mirar al perro, para mirar con rabia al subte, para comer con la boca dulce los ojitos de las chicas lindas por la calle. Se trata de tomarse ese lapsus de rabia con un poco de azúcar, de hacer unas cuadras silbando, cantando fuerte. De levantar la cabeza, las manos y mirá, la mancha del techo que se expande de tanta humedad se ríe, y te reís con ella. Se trata del soltarte de las manijas cuando el tren agarra un curva y que la fuerza centrifuga se lleve lo que ande suelto, se trata de andar fluido por entre los ronquidos y los recónditos ceños fruncidos de los incogibles, perdón.... inconcebibles.
Soltate el pelo, desabrochate amor, desabrochate la camisa y camina sexy, sexy Argentina, mostrame las gambas que yo mientras me prendo un cigarrillo.
Cuarenta y tres minutos para vos tengo hoy, tengo siempre. Amor me amas como te amo, como te amo como te amo como te amo solo en ese espacio que se abre después de los cuarenta y tres minutos, cuando me que solo repito te amo te amo te amo, en la espesura de la impaciencia que fuma, entre las dudas que se sueltan y saltan sobre el tren que pasa, sobre el tren que nunca se detiene.

Deuda.

Estoy en deuda conmigo,
necesito mi casa y mi cama.
Un silencio de saxofon, trompeta
sin ser estridente estableceré un vinculo con otra zona
en otra geografía, seré amarillo
anaranjado algo menos corpóreo,
cándida calma, soliloquio o pasacalles.
En esta deuda le debo a mi tía ausencia,
a mi amor,
amigos, amigos me deben amor,
colores, canción, todo se reduce a una deuda irremediable
el tiempo.
Tic tac, toc tuc, tac tac... me golpean en la cabeza
las biromes, las agujas y los sordos e incapaces
tristes, esos hombres tristes que no tiene libro,
que no tienen trompeta.
Ay de mi, de mis manos que sudan,
de mis manos que beben
licor, licor licor... mucho mas licor
y menos dolor, vinilo, calle con vos ahí,
parada. Terriblemente alerta de mi bolsillo,
de mi corazoncito que escondo en el bolsillo
donde no hay mas que eso, un corazón.
La deuda es la palabra, la escritura virgen
en tu puta piel de mujer
la verdadera lagrima, el cajón con los incrustes de bronce.
Esa es la deuda que se va,
a la tierra y a los gusanos, todos llevamos un cajón
un muerto vivo,
un vivo muerto
que camina por las paredes
que se acuesta entre los tachos de basura del alma
que nos debe, entre otras cosas,
un café.