jueves, 23 de enero de 2014

Ocasión

Ante lo nuevo solo tengo esto viejo
las zapatilas, el mismo jeans
las camisas de todos los días en el pecho
y bajo las cejas los mismo ojos.
Afortunadamente, a pesar de estas igualdades,
soy otro. Siempre soy otro, y la constante que me urge es la jactancia
de reconocerme nuevo todos los días.
Estrenando un paso nuevo, cerrando un libro
y empezando otro. Besándote en la boca.
Encontrándote en otra boca que es la misma boca de ayer
pero distinta, como todo lo que viaja y no envejece, más va
y vuelve cargado de kilomentros, de tiempo verde.
Por consiguiente, tengo todas estas cosas viejas
sobre mis espaldas, sobre la cama y las camas me tiro a descansar
a hacer el amor
con estos mismos ojos, sin ninguna ropa
afortunadamente sos la misma
y te reconozco a pesar de las novedades
me sumerjo en tu perfume, entre tus piernas
en esa boca,
te reconozco cuando te veo
completamente desnuda usando mi vieja camisa
en este nuevo momento que ya cierra la puerta
y se hace papel.


miércoles, 22 de enero de 2014

Zamba.

de golpe se detuvo nuestro zamba
todas las luces dejaron de verse como luciérnagas,
como estrellas fugaces.
Todos los olores dulces del azúcar y la miel se nos volvieron a esconder
en el smog oxidado de los coches y la conciencia.
Todo se lleno de humo, de hormigón y cara al piso
quedamos/quede
contando los giros que, poco a poco,
iban avanzando-retrocediendo, todo es relativo.
Efectivamente lo és. Afectivamente también és.
Se paró la rueda y no conté mas giros que los de las agujas imaginarias de mi reloj digital pulsera,
conté algunas notas en quintas disminuidas de un saxofón
y una copita de vino tinto. Pero también dejaron de girar y llegaron a su fin.
La música del juego se volvió silencio supremo, mire las cabinas telefónicas
miré los espejos, las ventanillas y las vicisitudes, nada...
Ya son las cero horas y dieciocho minutos y
una amargura que no se encurda me acompaña en la cama,
abriendo un espacio entre nosotros,
que espero cerrar en algunos minutos cuando por fin nos dignemos a soltar las palancas
y dejar a las poleas girar en paz o fuera de sí, en fin, como se les cante o cante
el momento en el que estamos/estábamos.... Que estoy
completamente enamorado de la rueda que gira locamente a mil vueltas por minuto.
De golpe, también
 se detuvo la maquina
y sonó el teléfono...

Amor.

jueves, 16 de enero de 2014

Zurda al sur.

Nací en el ochenta y ocho
y fui, soy y seré zurdo.
La izquierda es la mas coqueta, la mas piola
desde antes del ochenta y ocho que la derecha no sabe que hacer
excepto cuando, acordes por medio que ejecuta la izquierda,
puede improvisar melodía.
Sin la zurda no hacemos nada, repito.
Y yo nací izquierdo y al sur.
En un país también al sur, con bota y taco
en una región estéticamente similar y sensual, como una gamba,
una larga gamba de mina.
Con una política de mercado marcado por la fuerza humana, el laburo.
Al pan, pan.
Al vino, vino.
Así nací y me llevaron a un patio donde una parra llena de uvas
fue mi cielo sin aviones y bombas.
Nací en el ochenta y ocho y mis viejos safarón también
por cerrar la boca y tirar los libros.
hasta dieron vuelta sus guitarras zurdas
no se toco nada,
ni el tema, nada.
Hasta el ochenta y ocho que escribe hoy
en la cubierta de un libro del setenta y siete éstas palabras,
veinticinco años después del ochenta y ocho
con la misma mano zurda
sobre la cubierta gastada del mismo libro
que leía mi vieja cuando salí
en el ochenta y ocho,
cuando apenas se podía empezar a abrir las ventanas
ella abrió su vientre y ahora
yo abro este libro
en Mi país izquierdo, al sur.

Abuelos.

Pinta la nostalgia verde,
las ganas de pasear el perro
regar las plantas en el jardín
el mate, siempre el sabio mate
acompañando las hojas que barremos en el otoño
cuando la nostalgia nos pinta amarilla
y escuchando la radio ponemos las ollas al fuego
y las manos al fuego
calentamos la casa, siempre con la nostalgia del viejo barrio
que esta intacto en el recuerdo
irreconocible de la verja para fuera.
Pinta la nostalgia cuando vemos un Falcón, un FAL
un uniformado en una esquina
o en otra esquina, en un café
a un viejo, a dos viejos,
todos los abuelos que de regreso van
borrando la nostalgia
de la mano de sus nietos
con la otro mano en el pañuelo
con el bigote manchado y la perdida mirada en algún astro,
en algún sol no tan lejano,
tal vez al alcance de su mano
y les pinta la nostalgia verde
de ver crecer un soldado
que ojala no tengo mejor oficio que jardinero
de mate y de radio.

Colores del fuego del agua de vos.

Todos los colores del fuego
y del agua, las mayolicas,
los colibríes rodeando la habitación,
el perfume de tu cuerpo 
y la ropa interior volando en los picos de los colibríes
de las abejas, en nuestras propias bocas
y picos, y tacos que se desprenden de tus empeines
que caen en el suelo como gotas de miel
y almendras de tu pelo suave,
sincero castaño, claro, por su puesto.
Ese pelo claro y sin vueltas lleno de mariposas
de dedos, de mis dedos que se pierden tranquilos en tu cabeza
Con mis alas también vuelvo y si, yo doy vueltas
por tu pelo hasta tus pies y dedos que muerdo,
en un pique decreciente bajo de los muslos a las pantorrillas
y regreso a tu cintura. Una vez escribí cintura libidinosa
solo con la finalidad de imprimir un anhelo
mas o menos similar a tocar tu cintura
que reverdea como el trigo
que me muestra en su calor
todos los colores del fuego
y en su centro (rodeados de plumas y pinceles)
todos los colores del agua.
 

Soles esmelda

Si quisiera hacer una redacción
de memoria, de izquierda a derecha, así
con los ojos puestos en el papel o en margen superior de la ventana
donde asoma el sol purpura
completamente alerta, caliente y calientes se me fijan mis ojos
en el ojo que me mira cerca de la puerta
y claro está, que la razón no se esconde más
y grita, locamente grita y me asusta saber que sépas de mí
y que te quedes así tan cerca como se quedan
pegados los parpados cuando el sueño es bello
como los pétalos encapullados
de los jazmines del jardín.
Si quisiera redactar la madruga, así         sencillamente
sin acentos, sin adjetivos
sin dar pistas obvias
sencillamente el verbo a secas
sin conjugar sería: Desear;
de memoria, de izquierda a derecha, así
con los ojos puestos en tu piel o en el margen superior de tus pupilas
donde asoma el sol muy dentro de tus soles esmeralda
por entre la espesura que regamos a la noche
cuando calla la razón que grita e ilumina la luna
mientras, así            sencillamente
regamos las plantas
y nos mojamos los pies.

miércoles, 15 de enero de 2014

Válvula de escape.

No había razón por la cual me sentase a escribir
ya estoy casando, dije. Hoy quiero ser solamente un despabilado.
Aprovechar la ausencia de obligaciones y ocios,
imaginarte solo en aire, nada de palabras, nada de manos
trepando por tus piernas
o besos humedeciéndolo todo sobre la cama.
No había razón tampoco de quedarme entre las maquinas
perdiendo la serenidad que brinda mi cama,
bebiendo el aire del ventilador con la cara al techo
y mirar el techo,
el sabio pasatiempo de mirar el techo, así tan simple y tan complejo.
Mirando con honestidad mi techo que no es mi techo,
pero digamos, de momento que duermo acá
y donde estoy es donde amo.
Naturalmente me encuentro solo en ese techo,
y gracias a la ausencia de ganas de escribir me miro
y me reconozco en ese viejo techo,
y miro sus capas de pintura,
y sus poros, sus fisuras
mirando el techo me reconozco y me veo claramente
besando las costas del mar que siempre refresca
cuando no hay razones para escribir,
cuando no hay una mujer a quien amar.


jueves, 9 de enero de 2014

Sin Nombre


El cielo esta lleno de espacios vacíos
las oficinas, los consultorios
La presente presencia del tiempo que acomoda todo
dejándonos mirando el piso
y los lugares en blanco
Sin hacer caso al reglón
y al margen
miramos el cielo y firmamos los documentos en blanco
con la mente blanca
con la manos blancas de tanta merca.
de tanto mercado
que no es más que un aditivo para continuar
exigiéndonos hasta fundir,
explotar.

martes, 7 de enero de 2014

Madre.

Tenes ese corazón, 
ese corazón tan lleno de frescas
frutillas y fresas capaces de devastar
las razones que cualquiera podría razonar
primero                           pero yo quiero que
nada,                    ... no puedo pedir nada.
Ese corazón es, tan simplemente como es,
es y me gusta. Invita al mío, que también es tan capaz
de ser
aún sin ser tan grande como el tuyo,
que es grande porque es dos,
porque de tu vientre de madre hizo nacer otro corazón.
Son tan distintos nuestros corazones pero se entienden, es claro.
A uno le alcanza sentirse así, tan pequeñito
y al otro no le alcanzó un cuerpo, su proeza de amor dilato las paredes
las arterias y salió, se hizo sangre y llovió hacia el sur
en llantos
y más sangre,
tanta alegría siento al salir que hasta te miro a los ojos
y te sentiste intacta,
madre. 

lunes, 6 de enero de 2014

Mamá.

me gusta que seas mamá
porqué me gusta que seas mamá? -me pregunto.
así, tan para mis adentros
y afueras
cuando te miro desde lejos mirando unas manos pequeñitas
unos ojitos quedándose dormidos debajo
de esa boca que besa en la frente a la mismísima vida
con la misma sinceridad que besa mi boca
y no es si no una urgencia, más debiera decretar ahora mismo
que esa boca dulce de madre joven 
besase las cienes de las flores y los peces
             que inmersos en ella tendrían cauta su sed, su oxigeno.
y yo me miro en esos ojos, tuyos
y me duermo bajo ese boca de flores y peces que provoca
la lluvia ( lluvia que lo ojos no se animan a llover)
acostado en la cama esa boca se abre y me llena de agua
y de besos
de miel
y de besos
de sed y
de besos
de calor que suda en mi cuerpo
y en la madre, la mujer
la mujer que...

viernes, 3 de enero de 2014

CARTA ABIERTA.

Salió al pasillo
el piñón cedió al giro y avanzó 
la música de las bicicletas, la nostalgia.
subió sobre ella, como cualquier otra noche y miramos el cielo
cubierto de estrellas
o estrellas desparramadas en un silencio que se hacía cielo.
y lo ví,
acomodo las palancas, las piernas
con las manos llenas de teclas 
tomó su primer aire - su último aire, último de esta vida que se va -
el abrazo nos estremeció un poco, 
pude sentir su miedo...
llevaté mi estrella, le dije. 
esa estrella que alguna vez me diste para mis viajes
radical presencia metafísica,
manifestación - aproximación 
de tu aliento y de te abrazo, siempre cerca. Cerca siempre.
Nos abrazamos
como siempre,
como ese abrazo que nace de saber quiénes somos
con esa fuerza de putearnos con amor
pero de putearnos y
esa sabiduría de saber que estamos con las mochilas cargadas
de cama y de pilchas,
de música y libros, hambrientos por saber                     por enseñar.
Perduró el abrazo y 
estábamos en el calle,
siempre estábamos en la calle
pero esa noche la calle era diferente…
"Yo siempre supe que volverías"
resonaba una imagen con este texto muy dentro mío,
como un anacronismo.
y nos miramos por última vez
con los mismos ojos 
tan llenos de sangre 
y sinceros. Capaces. 
Desprovisto de fronteras, de pestañas.
"Yo siempre supe que volverías"
Así es cómo a falta de texto, de hojas de ruta
escribe en los campo el pájaro cantor,
su arrullo enamoró
la tinta y la hoja cedió
como cedió el piñón 
como cede a tu paso veloz el viento
y así te fuiste una noche
sobre el empedrado
sobre tu bicicleta de sueños 
rumbo a las olas 
rumbo a tu encuentro más álgido
y siempre conmigo te fuiste
llevándome en el pecho
en la mano
Aquí,
Temperley, 3 de Enero de 2014
libero tus cielos y tus campos con esta carta abierta
con mi amor y aprecio hacia vos 
con mi fuerza de tipiar furioso
espanto tus pájaros del campo
del mar
levanto mis brazos
y a la distancia
te abrazo en el aire

HERMANO.