Regresa la ironía
cansada de viajar por mi cuerpo
desde los pies cerca del subte y las aglomeraciones humanas,
desde la mano amiga que saluda sin razón, con suerte sin razón también se aviva
y la pasa bien en otras artes mas sinceras y precisas.
De la mano camino con ella y es ella una bomba
y yo dueño del detonador que se encuentra tres veces en el tiempo próximo a ejecutarse.
¿Son los semáforos rojos fieles fieras sinceras?
¿Me muestra los pechos el sincretismo de las agujas?
si regresa a esta casa, aquí arriba esa loca inquieta y natural compañera
que el texto absorbe y las letras disfrazan y perfuman,
tan cerca de la saliva, el silbido y el golpe
me estará esperando mi madre que esta sola
al borde de un balcón mirando un foto desaparecida
con tacto tibio me pondré ropa cómoda
y la esperare escuchando Chopín
con las luces apagas.
viernes, 18 de octubre de 2013
Partes sueltas.
Y que mierda importa si deposito mi sensibilidad en un saxofón,
que precio tiene el tiempo qué no es tuyo, tan lejos estas...
Que si duermo, que si soplo o en algún recoveco de espanto, sonrió.
Que importa si dejo mi espontaneidad al aire, completamente desnuda
y escuchas lo que encierran todas estas viseras y conceptos prefabricados.
Yo subo los potenciometros y no lamento para nada que se rompan las ventanas
los ideales y
los supuestos- Absurdos espacios en el cielo espejado-nada mas lejos de mi
que la inquietante profundidad de dos espejos enfrentados,
nada mas inquietante que tus piernas descubiertas por las sabanas, en la cama
sobre mi tiempo que huye como la gota de sudor
por mi frente
por mi vientre
por mí que soplo en el viento una melodía
que se convertirá en tinta papel y sexo.
que precio tiene el tiempo qué no es tuyo, tan lejos estas...
Que si duermo, que si soplo o en algún recoveco de espanto, sonrió.
Que importa si dejo mi espontaneidad al aire, completamente desnuda
y escuchas lo que encierran todas estas viseras y conceptos prefabricados.
Yo subo los potenciometros y no lamento para nada que se rompan las ventanas
los ideales y
los supuestos- Absurdos espacios en el cielo espejado-nada mas lejos de mi
que la inquietante profundidad de dos espejos enfrentados,
nada mas inquietante que tus piernas descubiertas por las sabanas, en la cama
sobre mi tiempo que huye como la gota de sudor
por mi frente
por mi vientre
por mí que soplo en el viento una melodía
que se convertirá en tinta papel y sexo.
lunes, 14 de octubre de 2013
Refractario III
El
teléfono sonaba incesante, la luz que entraba por entre las hendijas y las
mechas de mi cabello sobre los ojos difuminaban la atmósfera cuando con mi mano
derecha encontré una suave, tibia y rosada figura recostada junto a mí en la
cama. Me construí hacia ella conjugando verbos hasta que encontré el adecuado y
la abrace sobre la cintura, gimió delicadamente y levanto los parpados
amarillos, sus pechos eran de gran tamaño y sobre el muslo izquierdo llevaba
tatuado unas flores silvestres en un
gris difuminado que se perdía en el bagaje desconcertado de la irrealidad
relatada por las palabras sobre la hoja que leía yo sobre el escritorio, a unos
cinco metros de la cama y la mujer.
Mi
oficio de escritor resultaba cada vez más subversivo, cada vez que escribía
algo sobre un papel la realidad se
enmudecía y de mis manos la tinta brotaba como sangre, como si yo mismo
estuviese hecho de ella, la cuestión es tal que al colocar la hoja y disparar
algunas líneas sobre la hoja, el cuarto de la
habitación, la imagen del cuarto,
según el veredicto que dan mis ojos,
se volvía como la superficie de un lago que es abatido dulce y delicadamente
por el saltar de una piedrilla. La aglomeración de anormalidades era
súbita. La noche anterior había sido la
mujer y uno de mis propios personajes durmiendo y soñando con otra mujer dentro
de otra postal que se perdía en otra máquina de escribir muy diferente a la
mía.
Refractario I
Me
senté frente a la máquina de escribir,
era lo único que podía hacer en ese momento.
Precipitado me volví débilmente hacia la palabra y confié en ella.
En cada palabra dejaba fluir y sentenciar lo que mis laberintos circulares pretendían disipar en la ausente noche de luciérnagas amarillas.
Centellares de farolas sonaban reprochantes como el saxo furioso en los labios de Charlie Parker,
la difuminada ciénaga me devoraba las rodillas y una lluvia de mujeres desnudas en genocidio del silencio silábico manchaban el rincón grisoscuro en el margen inferior derecho del trozo de habitación
en donde se fijaban mis ojos. La pensión de San Telmo, en la capital de Buenos Aires me mantenía presidiario de mis manos temblorosas. Lo único que acudía mi pasión era tocar el brazo que sostenía la púa sobre en vinilo y juntos nos apoyábamos para desafiar el vicioso silencio de la habitación 18.
Crujía la escalera y sudaba ansioso de volarme la cabeza, de pronto sentí las manos de ella acariciándome, una el cuello y la otra deslizándose hacia la parte alta de mi camisa Yves Saint Laurent y prosiguió con la hebilla del cinturón; entre la línea que separa la ficción de la realidad, ardiente estaba ella con su busto rosado de rodillas entre mi máquina y yo...
La intervención del narrador hizo de la escena una inconclusa fuga de aire que se disipo dejando solo el perfume de la hermosa mujer sobre el texto...
era lo único que podía hacer en ese momento.
Precipitado me volví débilmente hacia la palabra y confié en ella.
En cada palabra dejaba fluir y sentenciar lo que mis laberintos circulares pretendían disipar en la ausente noche de luciérnagas amarillas.
Centellares de farolas sonaban reprochantes como el saxo furioso en los labios de Charlie Parker,
la difuminada ciénaga me devoraba las rodillas y una lluvia de mujeres desnudas en genocidio del silencio silábico manchaban el rincón grisoscuro en el margen inferior derecho del trozo de habitación
en donde se fijaban mis ojos. La pensión de San Telmo, en la capital de Buenos Aires me mantenía presidiario de mis manos temblorosas. Lo único que acudía mi pasión era tocar el brazo que sostenía la púa sobre en vinilo y juntos nos apoyábamos para desafiar el vicioso silencio de la habitación 18.
Crujía la escalera y sudaba ansioso de volarme la cabeza, de pronto sentí las manos de ella acariciándome, una el cuello y la otra deslizándose hacia la parte alta de mi camisa Yves Saint Laurent y prosiguió con la hebilla del cinturón; entre la línea que separa la ficción de la realidad, ardiente estaba ella con su busto rosado de rodillas entre mi máquina y yo...
La intervención del narrador hizo de la escena una inconclusa fuga de aire que se disipo dejando solo el perfume de la hermosa mujer sobre el texto...
jueves, 3 de octubre de 2013
Bostezo.
Si alguna vez llego a poder explicar el Porque
de que lo que estoy haciendo
seria como romper contra el cordón de la calle adoquina mi botella de licor,
mi guitarra.
Yo no creo que explicarme o explicarte que es lo que hago y hago esto
inclusive sin perseguir nada
por que no quiero endosar cheques, no quiero poner el despertador a ninguna hora prevista
no me sirve andar calculando las horas tanto como las monedas
o las sonrisas de ella
y los recovecos entre los bondis
guardare toda la sabiduría para elegir los tomates, las tertulias
co
mo cortarlapalabra si es que KieroqueCMn'entienda alguna palabra
Considero que la lectura esta mas allá de los ojos
y el consciente sujeto con los cristales
colgados de las patillas- siempre al ras-y no al borde
esta el vaso con el mejor whisky fresco espera la interpretacion
en la barra del Sefini en algún puerto,
debajo del los dinteles mas sencillos como los que jamas podrás ver
en los castillos de cartas,
si es que con las cartas en la mano te encuentras alguna vez...
de que lo que estoy haciendo
seria como romper contra el cordón de la calle adoquina mi botella de licor,
mi guitarra.
Yo no creo que explicarme o explicarte que es lo que hago y hago esto
inclusive sin perseguir nada
por que no quiero endosar cheques, no quiero poner el despertador a ninguna hora prevista
no me sirve andar calculando las horas tanto como las monedas
o las sonrisas de ella
y los recovecos entre los bondis
guardare toda la sabiduría para elegir los tomates, las tertulias
co
mo cortarlapalabra si es que KieroqueCMn'entienda alguna palabra
Considero que la lectura esta mas allá de los ojos
y el consciente sujeto con los cristales
colgados de las patillas- siempre al ras-y no al borde
esta el vaso con el mejor whisky fresco espera la interpretacion
en la barra del Sefini en algún puerto,
debajo del los dinteles mas sencillos como los que jamas podrás ver
en los castillos de cartas,
si es que con las cartas en la mano te encuentras alguna vez...
Azul & Amarillo.
Cuando lo cotidiano
traza un trazo mas o menos hondo
como las lineas de la bic sobre los apuntes de la facultad
garabateandolo todo, completamente transportándome sobre esas lineas negras
de mi bic de trazo grueso y denso como la llovizna fresca
cayendo en la madrugada ahogada en la lentitud
salgo a nado con ésta y otra bic, ahora azul como el blues
por que todos sabemos que el blues es de color azul
y el Jazz es amarillo.
Garabateando con las lapiceras y sin lapidas de por medio en lo surgido,
sugerido en el papel copia inexacta, gracias al tacto humano y a la velocidad por devorar
los espacios vacíos entre los párrafos
los ralenti me invitan a sacar la cabeza por la ventana escuchando
el trazo fibroso de la bic
que es como la deliciosa fritura de la púa del giradiscos sobre mi cabeza
siempre azul
como mi fiel caballo
como mi fiel amor
amarillo.
traza un trazo mas o menos hondo
como las lineas de la bic sobre los apuntes de la facultad
garabateandolo todo, completamente transportándome sobre esas lineas negras
de mi bic de trazo grueso y denso como la llovizna fresca
cayendo en la madrugada ahogada en la lentitud
salgo a nado con ésta y otra bic, ahora azul como el blues
por que todos sabemos que el blues es de color azul
y el Jazz es amarillo.
Garabateando con las lapiceras y sin lapidas de por medio en lo surgido,
sugerido en el papel copia inexacta, gracias al tacto humano y a la velocidad por devorar
los espacios vacíos entre los párrafos
los ralenti me invitan a sacar la cabeza por la ventana escuchando
el trazo fibroso de la bic
que es como la deliciosa fritura de la púa del giradiscos sobre mi cabeza
siempre azul
como mi fiel caballo
como mi fiel amor
amarillo.
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