domingo, 29 de septiembre de 2013

Bandoneón.

Bandoneón
mística artista sobre el escenario de la calle
con las medias blancas y negras llamando mis manos
como el piano del sótano del recuerdo y mi vieja abuela
tendiendo las largas medias bajo el celeste firme
y el barro, el charco.
Como jilguero sobre la medianera camina la mística artista sobre la cuerda
floja pero tensa de rabo a cabo
y yo miro sus piernas y escucho el golpeteo de la gotas
de agua, de recuerdos, sobre las chapas del galpón
y el bandoneón, el bandoneón
cruzando este momento con la fuerza de un disparo desde las piernas místicas rayadas
hasta mis rayados recuerdos de mi abuela colgando en el patio
ropa blanca y fresca
perfumada como el beso intimo de los pies y la música en un tempo
en el que me pierdo por incontables instantes
en como cuelga la ropa y
como cuelga ella de la cuerda.

Revoluciones.

Abrí la puerta
y allí estaba ella
la música
la mecánica
todas las llaves y los engranajes
reductores y poleas allí jugando hasta el sudor
con todo el aceite y a toda revolución
todas las cabezas, los casquillos, las calmas serenamente embriagadas de cólera
sentadas sobre las maquinas sollozando su ínfima importancia, impotentes
fuera del maso, del juego
toda la maquina de colores sonando como trompetas
como saxos y sexos violentos
violando y volando por todo el cielo
la noche, el amanecer
tiñendo la metástasis del horror de los días.
Abrí la puerta
y allí estaba ella,
regresando de donde nunca se habia ido
siempre cerca
estaba y estuvo
la música
la mecánica
ella... todas ellas que me aman y que yo Amo
son solamente una.
 y él
Mi Hermano.



Ellas.

Toco el taco, la aguja
todas las hojas se movieron con su paso y
el techo tembló. Se mojo las puntas del pelo
del pecho, todo en el seno justo en el centro
acaricio todas las horas, las frutillas
sus manos y las de ella se mojaron y 
los labios fueron incapaces, insuficientes las piernas
cortaban como el papel
no había filo mas que el grito, la aprehensión de los cuerpos
todos los pechos juntos, al frente
dulcemente rosa sincero
sin dueño.
todo de ellas. 

Cuerdas.

Se tenso la bordona, estaba atenta al tacto
los dedos secos sin embargo estamos sobre un semitono
posiblemente mas agudo, al menos el color del cuello era rojo y otra cuerda
que no era una bordona brotaba de mi otra mano
hasta sentí su perfume, el barullo de los tacos y su boca, sus dedos.... su sombra
y la nota se sostenía sobre el sol entrando por entre las rendijas, el compás
todo era una impresión
todo estaba sostenido en el blanco de sus ojos, de los míos
y de golpe la explosión, el cierre furioso de la tapa del piano
desafinandolo todo
despertándome sobre el pasto de un jardín que jamas sera mio.

Todo lo contrario.

Su mirada, la rasgada mirada de tinta china sobre la hoja
sobre la cama
de la nuca estábamos esa noche
donde no hubo papeles solo sabanas en blanco
y no teníamos, no
la tinta y usamos la boca,
las palabras - pero brevemente - de pronto
una boca dentro de otra boca
un cuerpo dentro de otro, completamente llenos de nosotros mismos
nos quedamos callados
sin sed
sin escribir nada, nada de poesía
todo lo contrario.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Puertas cruzadas.

No nos entendemos, 
las puertas las ventanas
todos los ruidos se nos mezclan
de la A la Z y viceversa somos o seremos cerdos
carcomidos de ira, no se me vuela la cabeza por que tengo sombrero
y sobretodo me abrigo de mis convicciones 
de las discusiones me nutro y me pudro
no hay distancia peor que no creerte una palabra
ningún barco te pone del otro lado del rió mas que el tuyo
y la culpa no es tuya, 
no es mía
es la sabia del naranjo
la sabia dulce que guarda en ella todo lo que oculta la vida
el néctar 
la raza
el aroma a primavera
y no es mas que el tiempo que lleva el fruto suficiente espacio
para llorar y patalear cuando no morimos y en realidad 
nacemos.


viernes, 6 de septiembre de 2013

Amanecer.

un amanecer, un tibio cuerpo tendido
el cuello desnudo, sobre él
la excitante sonrisa de la poetiza
que se relame los dedos por las sabanas desechas,
los limites rasgados y las angustias emborrachadas.

con sus pechos, cautivos, completamente míos,
en ese amanecer estamos como nunca jamás estaremos
fundidos en la carne, en la cama y en el silencio,
nuestro dulce silencio del cual brotaron siempre mariposas...

yo te escribo mí amor,
te escribo estas cartas con el sol sobre la frente,
lejos de casa, lejos de ese amanecer
y solo quisiera subir por tus piernas,
pasar la llovizna refugiado en tu vientre
besar las costas de tu continente, tan diferente al nuestro, tan cautivo
que me esperes en la calleja de las flores,
que me beses en la taza de café
                                                pero...
                                                         el papel es
                                                                          tan escaso
y nuestro amanecer
                               tan etéreo...

martes, 3 de septiembre de 2013

Ultimo cuadro.

... mientras ella duerme yo la veo sonreír y ella
no sabe que la miro
como la mira el jilguero o la besa el pórtico cuando regresa
si es que regresa,
                           como sabemos, ella y todas ellas son tan volátiles como el esperma
y la esperanza de que caiga la llovizna esta noche y nos encontremos indefensos,
abrazados y húmedos,
                                   ávidos de tacto.
A salvo de los preceptos y conceptos. Ella sabe que la miro y que escribo de ella
como si estuviera aquí,
                                   conmigo, respirando mi aire que se despedaza en cristales
cuando creo poder tocarla y tan solo
                                                         encuentro la otra mitad de la cama vacía,
completamente desnuda de ella
y mis ojos vuelven al cielo raso y suspiro aún su perfume contando las píldoras,
los segundos, las patadas tras la puerta...
suena el bandoneón y veo las primeras luces encenderse...