viernes, 29 de agosto de 2014

Sacarte la ropa.

Sacarte la ropa a vos
seria como sacarme de encima todos estos años
llenos de vos, y de todos tus rostros
y de toda tu risa.
Si te volviese a ver amor,
como me gustaría
sacarte de encima de los hombros
el pelo, el pelo que te crece con los años
con los metros de amor que cortamos una tarde
una noche,
no me acuerdo...
Llovía, siempre llovía cuando nos hacíamos el amor
llovía y estábamos abrigados con dos sacos largos
la tarde que me dijiste que te quedabas en Buenos Aires
también llovió cuando te fuiste...
y no hubo razón, si... amor.
Me dejaste volar y desde cielo te escribo,
te miro, te recuerdo.
Sobre tu hombro marchito me siento a veces
a olerte el perfume, el aliento...
cuando besas en un rincón oscuro de otra boca
y se muy bien que hay algo de mi en esos besos que das,
en ese amor que ahora das.
Si te viese por la calle o debajo del hongo
paso todos los días, o día por medio por la plaza y el hongo gigante.
A veces, algunas veces fui hasta la magnolia
me trepe, me acorde...
llore un poco
amé mucho,
siempre recuerdo que amé mucho mas de lo que amo ahora.
Pero si te volviese a sacar la ropa,
ay vida mía, ni el tango ni el jazz
en toda su gama de colores y no colores tiene ese ápice de vos
que sigue en mi sádico pecho, en mi densa melodía que canta,
canta y te dibuja entre los tigres azules, en los ojos de los dragones verde mar
marchando estoy hacia vos, buscando una nuevo acontecer
o un golpe de realidad que baje de las nubes al que siente,
que dejen tranquilo al que escribe,
al que hoy besa enamorado de sí.

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