martes, 3 de septiembre de 2013

Ultimo cuadro.

... mientras ella duerme yo la veo sonreír y ella
no sabe que la miro
como la mira el jilguero o la besa el pórtico cuando regresa
si es que regresa,
                           como sabemos, ella y todas ellas son tan volátiles como el esperma
y la esperanza de que caiga la llovizna esta noche y nos encontremos indefensos,
abrazados y húmedos,
                                   ávidos de tacto.
A salvo de los preceptos y conceptos. Ella sabe que la miro y que escribo de ella
como si estuviera aquí,
                                   conmigo, respirando mi aire que se despedaza en cristales
cuando creo poder tocarla y tan solo
                                                         encuentro la otra mitad de la cama vacía,
completamente desnuda de ella
y mis ojos vuelven al cielo raso y suspiro aún su perfume contando las píldoras,
los segundos, las patadas tras la puerta...
suena el bandoneón y veo las primeras luces encenderse...


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