Como cambia ésta
habitación con unas cortinas
tan blancas de
paz,
tan largas como tus piernas
y es justo esa la causa
de que coloque éstas cortinas
porque tu vienes,
y yo te espero
y te brindo de mi todo
lo tengo,
que no es mucho más que
estas cortinas
tan sinceras y ralladas
cansadas de tanto sol,
de tanto polvo
ahí, en mi ventana
cuelgan mis jardines,
mis alegrías y las gotas
aún húmedas de viejas tormentas
y tormentos,
pero hoy es fiesta
beberemos, sí.
Sabemos que las cortinas
no son tan importantes
pero si lo es
que por entre medio
asome la cabeza y
extienda su mano al cielo
el barón que dormía
hasta ahora
y ahora es cuando más
te espero
que me detengo a mirar
y quiero verte.
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