viernes, 3 de enero de 2014

CARTA ABIERTA.

Salió al pasillo
el piñón cedió al giro y avanzó 
la música de las bicicletas, la nostalgia.
subió sobre ella, como cualquier otra noche y miramos el cielo
cubierto de estrellas
o estrellas desparramadas en un silencio que se hacía cielo.
y lo ví,
acomodo las palancas, las piernas
con las manos llenas de teclas 
tomó su primer aire - su último aire, último de esta vida que se va -
el abrazo nos estremeció un poco, 
pude sentir su miedo...
llevaté mi estrella, le dije. 
esa estrella que alguna vez me diste para mis viajes
radical presencia metafísica,
manifestación - aproximación 
de tu aliento y de te abrazo, siempre cerca. Cerca siempre.
Nos abrazamos
como siempre,
como ese abrazo que nace de saber quiénes somos
con esa fuerza de putearnos con amor
pero de putearnos y
esa sabiduría de saber que estamos con las mochilas cargadas
de cama y de pilchas,
de música y libros, hambrientos por saber                     por enseñar.
Perduró el abrazo y 
estábamos en el calle,
siempre estábamos en la calle
pero esa noche la calle era diferente…
"Yo siempre supe que volverías"
resonaba una imagen con este texto muy dentro mío,
como un anacronismo.
y nos miramos por última vez
con los mismos ojos 
tan llenos de sangre 
y sinceros. Capaces. 
Desprovisto de fronteras, de pestañas.
"Yo siempre supe que volverías"
Así es cómo a falta de texto, de hojas de ruta
escribe en los campo el pájaro cantor,
su arrullo enamoró
la tinta y la hoja cedió
como cedió el piñón 
como cede a tu paso veloz el viento
y así te fuiste una noche
sobre el empedrado
sobre tu bicicleta de sueños 
rumbo a las olas 
rumbo a tu encuentro más álgido
y siempre conmigo te fuiste
llevándome en el pecho
en la mano
Aquí,
Temperley, 3 de Enero de 2014
libero tus cielos y tus campos con esta carta abierta
con mi amor y aprecio hacia vos 
con mi fuerza de tipiar furioso
espanto tus pájaros del campo
del mar
levanto mis brazos
y a la distancia
te abrazo en el aire

HERMANO.

No hay comentarios:

Publicar un comentario