martes, 13 de mayo de 2014

Desasno.

A fin de cuentas somos un manojo de corazones rotos
arriba de cualquier colectivo inconsciente o consiente
de ser tan infelices.
Me sacas la miel de la mesa
con tan poca falta me siento tan irreconocible,
estoy al pie de pagina, en puntos suspensivos
Será por haber lamido desmesuradamente
el agua del vaso de vino cuanto, así y todo, yo seguía pensando que era vino...
pensar, Hay de ese horror del hombre... PENSAR, para que pensar
si no tenemos ultra sentidos para ver los hilos del tiempo,
el esqueleto incongruente de todos los días
lleno de trampas y falaces falanges de extraños puertos
perdidos en el desierto de saber que andamos tan puros que damos asco,
y me desasno a desgano de saber que pendo mas de un cielo que de mi tierra
me desahogo por ahogado de tanta rabia marchita que se levanta de su sepulcro
para decirme:
- Buenos días, por que no te prendes un cigarrillo y te pones a escribir.


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