Regresa la ironía
cansada de viajar por mi cuerpo
desde los pies cerca del subte y las aglomeraciones humanas,
desde la mano amiga que saluda sin razón, con suerte sin razón también se aviva
y la pasa bien en otras artes mas sinceras y precisas.
De la mano camino con ella y es ella una bomba
y yo dueño del detonador que se encuentra tres veces en el tiempo próximo a ejecutarse.
¿Son los semáforos rojos fieles fieras sinceras?
¿Me muestra los pechos el sincretismo de las agujas?
si regresa a esta casa, aquí arriba esa loca inquieta y natural compañera
que el texto absorbe y las letras disfrazan y perfuman,
tan cerca de la saliva, el silbido y el golpe
me estará esperando mi madre que esta sola
al borde de un balcón mirando un foto desaparecida
con tacto tibio me pondré ropa cómoda
y la esperare escuchando Chopín
con las luces apagas.
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