Hace ya algún tiempo que tengo mis dedos en otras maquinas
la pasión sobre otro cuerpo distinto al acostumbrado ya formato A4,
la postura sobre la silla, la espalda torcida y la taza de café
o el mate frió a la izquierda de la zurda.
Todo el escenario ha cambiado un poco.
No se agitan con tanta fuerza las cortinas de esta habitación
y yo no tengo ese andar lúgubre que deje en Buenos Aires;
distinto es el aire de provincia con sus silencios armónicos
sus espacios verdes naturales y la velocidad lenta con la cual transcurre,
o parece,
transcurrir la vida y la muerte en estas calles naranjas.
Hace algún tiempo que deje de estar desenamorado de vos
y ahora te estoy queriendo como no te quise nunca. Te estoy viendo crecer,
distinto pero crecer
y que el tiempo nos transcurre amarillo, naranja como la calle misma
que nos lleva a la boca la palabra amor.
Me detengo a sentir, hace algún tiempo que me permito dormir la sienta
recostarme y no hacer nada mas que
recostarme.
Acaso el tiempo también es un gran espacio para que el cuerpo de tire al pasto,
al pasto verde del tiempo, y que sea una tarde una cuna sin barrotes
una canción sin compases definidos y no es sino
así la imperfección perfecta de tu cuerpo
no es que sos como un capullo que abre su flor y cambia su forma y su tiempo
que siempre dejan, por la vida misma, dejan de ser capullo y flor
y son perfume y son fotografía instantánea,
y son un beso que nace de nuestros corazones que se miran sobre el imaginario
de una noche fría bajo la lluvia siempre hermosa y perfumada por la misma flor.
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