viernes, 11 de abril de 2014

Sin formato.

Hace ya algún tiempo que tengo mis dedos en otras maquinas
la pasión sobre otro cuerpo distinto al acostumbrado ya formato A4,
la postura sobre la silla, la espalda torcida y la taza de café
o el mate frió a la izquierda de la zurda.
Todo el escenario ha cambiado un poco.
No se agitan con tanta fuerza las cortinas de esta habitación
y yo no tengo ese andar lúgubre que deje en Buenos Aires;
distinto es el aire de provincia con sus silencios armónicos
sus espacios verdes naturales y la velocidad lenta con la cual transcurre,
o parece,
transcurrir la vida y la muerte en estas calles naranjas.
Hace algún tiempo que deje de estar desenamorado de vos
y ahora te estoy queriendo como no te quise nunca. Te estoy viendo crecer,
distinto pero crecer
y que el tiempo nos transcurre amarillo, naranja como la calle misma
que nos lleva a la boca la palabra amor.
Me detengo a sentir, hace algún tiempo que me permito dormir la sienta
recostarme y no hacer nada mas que
recostarme.
Acaso el tiempo también es un gran espacio para que el cuerpo de tire al pasto,
al pasto verde del tiempo, y que sea una tarde una cuna sin barrotes
una canción sin compases definidos y no es sino
así la imperfección perfecta de tu cuerpo
no es que sos como un capullo que abre su flor y cambia su forma y su tiempo
que siempre dejan, por la vida misma, dejan de ser capullo y flor
y son perfume y son fotografía instantánea,
y son un beso que nace de nuestros corazones que se miran sobre el imaginario
de una noche fría bajo la lluvia siempre hermosa y perfumada por la misma flor.

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