Se va, se va... se fue.
perdido entre los silencios y los breves pasos de la tarde
rondaba aun, hace un unos momentos, esa nostalgia.
Esa presencia itinerante de tu ausencia y la ausencia de todas esas cosas
que el tiempo acerca a mí, como ha sucedido infinitas veces.
Que me guste la literatura es una cuestión determinante y determinada.
Gracias tía Adriana. Gracias padres separados,
familia descompuesta, desestructurada y gracias al tiempo de morar espacios ajenos.
De ausencia esta hecha la necesidad de lograr superar la circunstancia
y la ansiedad propia del signo que me caracteriza no hace mas que dar cuerda
al reloj que marcara mis horas de vida haciéndola, claramente, mas estridente y presuntuosa.
Y se expande en metástasis metafísica,
sobre todas las cosas, extremadamente deliciosa.
Se va, se va... se fue.
Saludo con la zurda de siempre, la de todos mis hermanos
mis hijos y mis muertos.
Le dijo hasta nunca a cada momento que se escapa, a cada colectivo
y compartido recuadro en el cual me veo claramente distribuido
con las manos llenas de dedos
con piernas enroscadas a tus piernas
con los ojos viejos, con los ojos jovenes...
Gracias a esta pobreza me volví tan rico.
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