Toque mi corazón,
solté amarras y abrí,
desplegando velas me quede quieto
y solo me moví hacia tu beso,
hacia tus orillas, tus labios siempre húmedos, siempre míos.
Toque una razón que sonó y derritió los témpanos
la escarcha cruel de la literatura que me volvía impenetrable cayo.
Toque mi corazón y te encontré desnuda ahí muy dentro
y sin razón sonaron los trompetas
y en la glorieta de los días
te besé
y te empece a amar
como te amo.
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