A la cereza, a la certeza
desde la fruta fresca a la madura idea
no por eso menos falaz que la sonrisa
o la camisa rayada de quien junta del suelo los duraznos
y la miel.
Solía andar por los caminos y vertiginosamente saltar los puentes rojos del sur
no por eso baje la cabeza o deje las frescas cerezas sobre el mantel
baje el sombrero, la barba me picaba un poco
recuerdo que eran las seis de la tarde y necesitaba un beso
un mate,
quien no quiere un beso, un mate... cuando son las seis y
la tarde se raya de hojitas amarillas
y nos quedan las manos vacías
de senos
/ y se nos viene a la mente la silueta de la dama juana /
o quien nos lavara el pecho ensangrentado
por tener presente una certeza
fresca fruta madura del hombre
que cuelgas entre la prosa y la poesía.
sexo.
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