Tenes ese corazón,
ese corazón tan lleno de frescas
frutillas y fresas capaces de
devastar
las razones que cualquiera podría
razonar
primero
pero yo quiero
que
nada,
... no puedo pedir nada.
Ese corazón es, tan simplemente
como es,
es y me gusta. Invita al mío, que
también es tan capaz
de ser
aún sin ser tan grande como el
tuyo,
que es grande porque es dos,
porque de tu vientre de madre hizo
nacer otro corazón.
Son tan distintos nuestros corazones
pero se entienden, es claro.
A uno le alcanza sentirse así, tan
pequeñito
y al otro no le alcanzó un cuerpo,
su proeza de amor dilato las paredes
las arterias y salió, se hizo
sangre y llovió hacia el sur
en llantos
y más sangre,
tanta alegría siento al salir que
hasta te miro a los ojos
y te sentiste intacta,
madre.
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