jueves, 16 de enero de 2014

Zurda al sur.

Nací en el ochenta y ocho
y fui, soy y seré zurdo.
La izquierda es la mas coqueta, la mas piola
desde antes del ochenta y ocho que la derecha no sabe que hacer
excepto cuando, acordes por medio que ejecuta la izquierda,
puede improvisar melodía.
Sin la zurda no hacemos nada, repito.
Y yo nací izquierdo y al sur.
En un país también al sur, con bota y taco
en una región estéticamente similar y sensual, como una gamba,
una larga gamba de mina.
Con una política de mercado marcado por la fuerza humana, el laburo.
Al pan, pan.
Al vino, vino.
Así nací y me llevaron a un patio donde una parra llena de uvas
fue mi cielo sin aviones y bombas.
Nací en el ochenta y ocho y mis viejos safarón también
por cerrar la boca y tirar los libros.
hasta dieron vuelta sus guitarras zurdas
no se toco nada,
ni el tema, nada.
Hasta el ochenta y ocho que escribe hoy
en la cubierta de un libro del setenta y siete éstas palabras,
veinticinco años después del ochenta y ocho
con la misma mano zurda
sobre la cubierta gastada del mismo libro
que leía mi vieja cuando salí
en el ochenta y ocho,
cuando apenas se podía empezar a abrir las ventanas
ella abrió su vientre y ahora
yo abro este libro
en Mi país izquierdo, al sur.

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